INSTITUTO DE INVESTIGACIONES MEDICAS “FUNDACION LUIS ROCHE” (1952-1958)
Yajaira Freites, Dpto. de Estudio de la Ciencia, IVIC
Venezuela en los años cincuenta
Venezuela era
gobernada por el entonces general Marcos Pérez Jiménez quien encabezaba un
gobierno militar y despótico. Caracas lentamente empezaba a cambiar su fisonomía de ciudad
colonial por la de una urbe moderna con urbanizaciones tanto para la clase
obrera, media como la alta, ésta última abandonando el centro de la ciudad para
trasladarse al Este donde surgían también urbanizaciones de clase media. La
Ciudad Universitaria estaba a punto de ser terminada, pero a la par era
intervenida por el gobierno de Pérez Jiménez expulsando a los profesores que
abiertamente tenían ideas en su contra; esto es, a favor de la libertad de
conciencia y la preferencia de las formas democráticas para gobernar a la
sociedad.
Un discreto refugio
Los médicos
Francisco De Venanzi y Marcel Roche se unen para
organizar un instituto de investigaciones de carácter privado bajo el auspicio
de la Fundación Luis Roche, promovida por el
urbanista Luis Roche creador de varias de las nuevas
urbanizaciones caraqueñas. La nueva organización se denominó Instituto de
Investigaciones Médicas, y agrupaba tanto a médicos como a estudiantes de
medicina interesados en hacer ciencia de interés universal pero a partir de
problemas nacionales o locales de la medicina
y otros relacionados con la fisiología y química. El Instituto funcionó
en una quinta donde 35 personas, entre investigadores, asistentes, estudiantes
y secretarias, trabajaban; además de los laboratorios que casi siempre eran
compartidos por los 12 investigadores, 6 estudiantes y 7 técnicos, contaba
además con su propia biblioteca. Cinco de los investigadores eran a dedicación
exclusiva, lo cual era una novedad en la época porque significaba que vivían
exclusivamente de sus sueldos de hacer ciencia.

Los hombres y las mujeres de la Fundación

·
Estudiantes:
Rafael Apitz, Virgilio Bosch,
Miguel Laufer, Raimundo Villegas y Gloria Mercader de
Villegas.
·
Técnicos:
Tulio Carnevali, José Forero,
Andrés Gerardi, Ligia de Gerardi, Abraham Levi,
Carmen V. Marquis, José Méndez Martínez y Francisco
Peña.
·
Personal
de apoyo: Leocadia Escalona, Crecencio Figueroa y Carlos Martínez Torres.
Algunas de las Investigaciones realizadas
“Nos vienen a revisar el coto”.
El bocio endémico conocida en Los Andes como “coto” se caracteriza por un
ensanchamiento anormal de la glándula tiroidea, y se le atribuye a la falta
de yodo en los alimentos y en el agua de beber. En los años cincuenta no
se tenía conocimiento de cuál era su incidencia a nivel nacional debido a
la falta de estadísticas sobre el particular, salvo que ésta parecía
endémica en Los Andes. Los estudios realizados por la Fundación
encontraron grupos con esta enfermedad en Carabobo, Aragua y otras zonas
pero con magnitudes menores a Los Andes. Se usó yodo radiactivo para medir
la captación tiroidea (1953) con grupos controles que tenían niveles
normales; se realizaron expediciones a Bailadores (1953 y 1955)
determinándose su prevalencia tanto en adultos
como en escolares, y se extendió el estudio a los escolares de la región
andina. Los estudios iniciales realizados en Bailadores merecieron el
Premio Nacional de Investigación Científica de 1955 que otorgaba el
Ministerio de Educación. Al incorporar yodo a la sal de consumo humano,
los estudios de la Fundación sirvieron para la planificación de un
programa de profilaxia yodada a nivel nacional.
Participaron en la investigación Bosch, Coll García, De Venanzi, Gaede, Gerardi, Forero, Méndez Martínez y Vera.Encendiendo una velita: la química básica
La Fundación no solo dio cabida a la química
aplicada, sino también a la química
básica la cual carecía de un espacio propio en la Venezuela de ese
entonces. Gabriel Chuchani,
el único químico del grupo, desarrolló una investigación en química orgánica
destinada a estudiar las diferencias de activación de los sustituyentes
del benceno, la interpretación electrónica del mecanismo de sustituciones electrofílicas aromáticas por medio de la trifenilcarbinol. Chuchani luego
ingreso al IVIC y creó el Centro de Química.
Durante su estancia en la Fundación el fue el tutor de varias tesis de
doctorado en química de estudiantes de la UCV… había empezado a prender su
velita.
Destino de algunos de los integrantes de la Fundación
Fuentes de financiamiento
El Instituto de Investigaciones Médica se
apoyó en un mecenazgo primordialmente privado. El primero de ellos fue el dado
por el urbanista Luis Roche quien creó la Fundación Luis Roche para tal fin. Pero otros entes privados también
dieron su aporte, entre ellas las dos más importantes compañías petroleras extranjeras de aquel entonces: la
Compañía Shell de Venezuela cubría el sueldo completo
de ese entonces de Gabriel Chuchani; la Creole Petroleum Corporation becó a María
Enriqueta Tejera para que se dedicara a tiempo completo al estudio de la anemia
necatoriásica, mejor conocida como anquilostomiasis;
y la empresa farmacéutica Wyeth de Venezuela. Ayudas
fueron otorgadas por el Ministerio de Sanidad y Asistencia Social (MSAS), así
como por la Fundación Venezolana para al Avance de la Ciencia (FUNDAVAC), los
Laboratorios Palenzona y el Laboratorio Médico
Analítico. También hubo donaciones individuales de Max
Silberg, Carlos Arriaga,
Inocente Palacios, Antonio Casanova, Guillermo Machado Morales, Fortunato Herrera y Alfredo Abilahoud.
Bibliografía
ROCHE, MARCEL:
El discreto encanto de la marginalidad, en Hebe Vessuri
(Compl.) Las instituciones científicas en
la historia de la ciencia. Fondo Editorial Acta Científica Venezolana,
Caracas, 1987, pp. 209-248.
FREITES, YAJAIRA: El IVIC en
cuatro momentos (1958-1990). En La Ciencia en Venezuela: Pasado, Presente y
Futuro. LAGOVEN, Caracas, 1992, pp. 65-79.
FREITES, YAJAIRA: Imagen y Huella de Gabriel Chuchani, INTEVEP, Caracas, 1995.
FUNDACIÓN POLAR: 50 años. Fundación Luis Roche. Memorias del Simposio Conmemorativo celebrado
en la Fundación Polar el 16 de octubre de 2002, Caracas, 2003.