Colección IABN
ROCHE DUGAND,
MARCEL
Caracas 15/08/1920; Miami (U.S.A)
03/05/2003
Médico, científico, gerente y divulgador
de la ciencia, humanista. Fue el hijo mayor del urbanista Luis Roche, cuyos
ascendientes habían venido al país a mediados del siglo XIX, y de la dama
francesa Beatrice Dugand. Los primeros
años de su infancia transcurren en Caracas y
la edad de 9 años es enviado a Francia con sus abuelos paternos, ingresa
al College Sainte Croix de Neuilly donde también su padre había estudiado; ya
desde esa época, da rienda suelta a su afición por la música, lectura y
literatura, publicando con un compañero de estudios una revista mensual Le Vampire; como por su interés por las
ciencias naturales creando un herbario con plantas disecadas que le enviaban de
Venezuela. Termina sus estudios graduándose con honores. Decide estudiar
medicina y cuando se preparaba para ingresar al curso preparatorio en la Facultad de Medicina de Paris, su padre
previendo el inicio de la segunda guerra mundial, decide en 1938 que continúe
sus estudios en Estados Unidos; estudia en el College Saint Joseph’s
(Filadelfía) de donde egresa en 1942 con el titulo de Bachelor (en Biología y
Química). Luego, ingresa a la Escuela de Medicina de la Universidad de Johns
Hopkins (Baltimore, Maryland), donde se gradúa de médico en 1946. Año en que se
casa con la pintora María Teresa (Maruja) Rolando de la que enviudó en 1970, y
con la cual tuvo cuatro hijos. Recién graduado de médico, pasó cuatro años en
Estados Unidos, los cuales aprovecha para especializarse e iniciarse en la
investigación; entre 1947-1948 se desempeña como Residente Asistente en el
Hospital Peter Bent Brigham (Boston, Massachussetts), teniendo como maestros a
los doctores George W. Thorn y Samuel Levine, allí se dedica a los estudios
clínicos. Luego ingresa como Research Fellow (1948-1950) en la
Universidad de Harvard para hacer investigaciones en el laboratorio del Dr.
Peter H. Frosham en las áreas de endocrinología, diabetología y nutrición,
realizando, junto con varios colegas, sus primeras publicaciones en el New England Journal of Medicine; y luego
como investigador voluntario en el Instituto de Salud Pública de Nueva York donde trabaja bajo la
supervisión de Hans de Witt Stetten
hasta mayo de 1951, año en que regresa a
Venezuela. Empieza a trabajar en el consultorio de Francisco De Venanzi, quien
conociera en 1948, en uno de sus visitas al país, entablando una amistad de
toda la vida; De Venanzi, también lo acoge en la Cátedra de Fisiopatología de
la Universidad Central de Venezuela (UCV), a la par que ejercía la medicina en
el Hospital Vargas; ambos crean el Laboratorio Médico Analítico, el primer paso
que llevó a la creación del Instituto de Investigaciones Médicas de la
Fundación Luis Roche (FLR) (1952-1958), con Roche y De Venanzi a la cabeza; fue
una institución privada de investigación, apoyada por Luis Roche, que agrupó a
médicos como Luis Carbonell, Cecilia P. de Coronil, Ruben Coronil, Karl Gaede,
Miguel Layrisse, Antonio Sanabria, Maria Enriqueta Tejera de Pérez-Giménez,
Jorge Vera y al químico Gabriel
Chuchani. Roche, también se involucra en las actividades de la Asociación
Venezolana para el Avance de la Ciencia (ASOVAC) siendo su Secretario General
en 1958. En 1953 presenta su tesis doctoral en el UCV, revalidando así su
título de médico en Venezuela. Su estancia en la FLR le permite desarrollar un
cambio en las investigaciones en las cuales se habían interesado en los Estados
Unidos; allí se había ocupado de la fisiología y clínica de la suprarrenal, del
estudio de ácido úrico y el metabolismo de la creatina en la gota y la
distrofia muscular progresiva mediante el uso del isótopo N15, nitrógeno
pesado; enfrentado a la realidad venezolana a mediados de los cincuenta inicia
una serie de investigaciones de carácter básico pero relacionadas con dolencias
tropicales venezolanas, utilizando como parte de su metodología el uso de los
radioisótopos. Junto con De Venanzi, investiga, de manera sistemática por
primera vez en el país, al bocio endémico, afección prevalente en los Andes
venezolanos, que causa una función anormal en la glándula tiroides relacionada
con la carencia del yodo en la alimentación, utilizando para la medición yodo
radioactivo y determinando que la enfermedad no difería de la que existe en
otras áreas semejantes. Otra conclusión
de sus investigaciones fue la recomendación de yodar la sal para consumo
humano, profilaxia que si fue acogida por el gobierno de Colombia, disminuyendo
sensiblemente la presencia del bocio; en Venezuela, esa práctica sólo fue
puesta en práctica a partir de los ochenta. A la par del bocio endémico,
estudia las anemias de las poblaciones rurales, a través del estudio del origen
y destino de los glóbulos rojos y el metabolismo férreo y la nutrición en los individuos;
desarrolla esta línea de investigación con Miguel Layrisse, Estela DiPrisco y
María Enriqueta Tejera de Pérez-Giménez; para ello “marcaron” los glóbulos
rojos con cromo radioactivo para determinar la perdida de sangre por la vía
intestinal entre los pacientes, así determinar con precisión la magnitud de
sangre expoliada en promedio por un solo gusano de anquilostomo; con un método
similar pero usando cromo y hierro midieron la cantidad de hierro que era
reabsorvido; los métodos usados fueron diseñados por el grupo. El estudio de la
absorción de hierro fue continuada por Layrisse
y Carlos Martínez-Torres cuando se trasladaron al Instituto Venezolano
de Investigaciones Científicas (IVIC). Al caer la dictadura del General Marcos
Pérez Jiménez en enero de 1958, es llamado por el gobierno cívico militar para
hacerse cargo del Instituto Venezolano de Neurología e Investigaciones
Cerebrales (IVNIC), ubicado en Altos de Pipe, que había fundado en 1954 por el
médico y biofísico venezolano Humberto Fernández Morán. Encarado a la realidad
de una institución todavía a medio construir, que disponía de algunas
edificaciones y de equipo científico y técnicos para operarlos, pero que
carecía de investigadores a excepción del Dr. Fernández Morán, insta a sus
colegas de la FLR a venir al IVNIC, a abrir laboratorios, e iniciar la
formación de jóvenes venezolanos como científicos. Ello, aunado al hecho que De
Venanzi fue llamado por profesores y estudiantes de la UCV, para encargarse del
Rectorado, hace que en la práctica, la FLR desaparezca. Así, Layrisse,
Chuchani, Carbonell y Gaede acompañaron a Roche en la nueva empresa que dio
lugar al Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), creado por
el gobierno cívico militar encabezado por el doctor Edgar Sanabria el 9 de
febrero de 1959. Roche fue nombrado su primer Director (1959-1962), después que
el Ejecutivo oyera la opinión de la Asamblea de Investigadores del IVIC, tal
como lo establecía el Estatuto de creación. Fue sucesivamente electo y
ratificado por los gobiernos de turno en ese cargo durante los períodos de 1962
al 1969. Durante este lapso, Roche junto con sus colegas provenientes de la
FLR, otros venezolanos y extranjeros –como Gunnar Svaetichen y Gernold Bergold
habían trabajado en el IVNIC- echaron las bases del IVIC, un instituto de
investigación, estatal, multidisciplinario (física, matemáticas, químicas,
biología y medicina) orientado hacia las ciencias básicas y aplicadas, con
responsabilidades de formar personal científico de alto nivel (postgrado), y
asesorar tanto al Ejecutivo Nacional como a terceros. Hasta entonces los
institutos de investigación del Estado, a excepción del IVNIC, habían estado
orientados a la aplicación de conocimientos y solventar las demandas
perentorias de las necesidades del Ejecutivo en materia de conocimiento. El
IVIC marca un hito pues orienta su energía hacia la obtención de conocimiento,
capaz de ligarse a las grandes corrientes del pensamiento científico universal;
parte de ello, como bien Roche lo expresara años mas tarde, consistió en la
capacidad de sus investigadores de publicar sus hallazgos en las revistas
científicas internacionales mas prestigiosas de sus campos. Ello en parte se
logra por la creación de un escalafón de investigadores, al cual se ingresa una
vez que el aspirante a completado su formación científica, por lo general es
haber alcanzado el titulo de un doctorado o tener una trayectoria equivalente;
el ascenso se hace en base a una evaluación periódica por parte de la Comisión
Clasificadora del Instituto que revisa la producción de conocimiento
publicados, especialmente. Estas directrices tempranamente establecidas y
puestas en práctica desde el primer mandato de Roche frente al IVIC, dio lugar
a que se profesionalizara la carrera del investigador científico en el país. De
igual manera, tempranamente, Roche
auspició la formación de científicos venezolanos en el IVIC, ya a través
de un primer entrenamiento en laboratorios de la institución de profesionales
universitarios recién egresados y/o con disposición hacia la investigación,
para luego ser becados por la institución para terminar sus estudios en el
exterior alcanzando un título de doctorado o Ph.D. Todas las disciplinas fueron
favorecidas por esta inversión, lo cual permitió que al cabo de diez años el
IVIC pudiera contar con una matriz multidisciplinaria de investigadores, que
laboraban en diversos centros o departamentos: Medicina Experimental,
Microbiología, Biofísica y Bioquímica, Química, Ecología, Matemáticas y
Antropología. Se ocupó tempranamente de la dotación información científica
actualizada, comprando colecciones completas de revistas y manteniendo
suscripciones permanentes, lo cual ha permitido que el IVIC contara con una
colección valiosa de publicaciones periódicas, la base de la actual biblioteca
que a partir de 1981 por decisión del Consejo Directivo del IVIC paso a
denominarse Biblioteca Marcel Roche. Además de ocuparse de los asuntos
estrictamente científicos, Roche desarrollo políticas institucionales a favor
de todos sus empleados, auspiciando la creación de la Caja de Ahorro del
Instituto, estimulando la agremiación de los obreros, la discusión de contratos
colectivos, la creación de un servicio médico, de un comedor industrial, de un kinder y una escuela primaria. Desde
los editoriales que escribía para el Boletín Interno del IVIC - que en parte
compilo en su primer libro Bitácora-63-
desarrolló una labor destinada a instruir, explicar y aclarar los diversos
aspectos y problemas que iban apareciendo en la diversa comunidad personas que
constituía el IVIC; dirigió la primera coral que tuvo el Instituto; fue
productor de un programa de divulgación científica: La ciencia entre nosotros (1968-1969) que se trasmitía a través de
la televisión del Estado, el Canal 5. Dejó también su impronta al dotar al IVIC
de las primeras obras de arte ya en el interior de sus edificaciones como al
aire libre, colección que al igual que la de la biblioteca ha sido incrementada
por cada un de los sucesivos directores del Instituto, llegando a contar aquel
con una de las colecciones de arte mas importantes del país al aire libre. Durante su gestión como director del IVIC,
encontró tiempo para dedicarse a la investigación, aunque no en la intensidad
que él hubiera deseado; continuo con Layrisse
sus trabajos sobre las anemias en el medio rural, y con Carlos
Martínez-Torres dedico su atención al estudio del anquilostomo en si, para lo
cual diseña un aparato que permitía su observación y filmación. Como parte de
ello produce un documental In vitro
Studies of Ancylostoma caninum, que obtuvo la medalla de oro (1961) en la
primera reseña de películas de documentación científica médico sanitaria del
Centro Cultural Cinematográfico Italiano (Pavia). Esta línea del anquilostomo la continuó hasta
principios de los setenta cuando de nuevo tuvo que hacerse cargo de otra tarea
de gerencia. Estando a mitad de su tercer ejercicio como Director del IVIC, fue
llamado por el Ejecutivo para encargarse de la puesta en marcha del Consejo
Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas (CONICIT), siendo su
primer director-fundador entre 1969-1972. Esta designación, reconocía las
gestiones de Roche al frente de la la Comisión Preparatoria del CONICIT
(1962-1965), a través de la cual científicos del IVIC, UCV y de la ASOVAC
habían realizado a favor de la creación de una institución estatal de política
y planificación de la ciencia. Como
iniciador de otra institución de la ciencia en el país, hecho las bases de la
filosofía y organización de la misma, destinada a apoyar la ciencia en el país,
a beneficiar a los investigadores ya a través de subvenciones de investigación
otorgadas previa presentación de proyectos examinados por comisiones
evaluadoras integradas por científicos de diversas instituciones; estimuló la
formación de recursos humanos para el sector, mediante un programa de becas de
postgrado en el exterior, el cual ha subsistido hasta el presente a pesar de
los intentos de centralizar este tipo de acciones en la Fundación Gran Mariscal
de Ayacucho. Promovió la educación de la ciencia en la enseñanza
preuniversitaria, mediante la creación del Centro Nacional para el Mejoramiento
de la Enseñanza de la Ciencia (CENAMEC). Impulsó el conocimiento estadístico de
la ciencia en el país, contó para ello con la colaboración de la sociólogo Olga
Gasparini (1932-1971) a la cabeza de un grupo de sociólogos que, aun después de
que aquella falleciera, produjo el Diagnóstico
de la actividad de investigación y desarrollo experimental que se realiza en el
país (1973). Finalmente definiendo y diseñando una política científica y
tecnológica, ya mediante documentos o planes de acción. Gracias a la acción de
Roche en el CONICIT, se creo el Centro de Investigaciones Astronómicas
Francisco José Duarte (CIDA) donde por fin pudo alojarse todo el equipo de
astronomía (entre los cuales se hallaba una cámara Schmidt) que a mediados de
los cincuenta había comparado el gobierno de Pérez Jiménez basado en un
proyecto de modernizar la sección de astronomía del viejo Observatorio Cajigal
ubicado en Caracas; el CIDA fue ubicado en Hato del Llano, cercano a Mérida y a
la Universidad de los Andes (ULA); otros
institutos como el Centro de Investigaciones para Exportación (CIEPE)
localizado en San Felipe (Yaracuy) fueron “nacionalizados” cuando el CONICIT
propició la entrada de investigadores venezolanos; y con la creación de Comité
de Hidrocarburos, se inició la planificación de un instituto de petróleo, el
INVEPET que luego de la nacionalización se convertiría en el INTEVEP. Parte de
sus experiencias y reflexiones al frente del CONICIT las vertería en su libro Descubriendo a Prometeo. A su salida de
CONICIT (1972), Roche inicia de hecho su segunda carrera científica; también
ese año se casa con Flor Blanco Fombona. Su estancia en CONICIT lo había
alejado definitivamente del laboratorio, orientado mas su reflexión intelectual
hacia la historia y la sociología de la ciencia. Decide irse a la Universidad
de Sussex, en Brighton, en el sur de
Inglaterra donde ingresa como estudiante de postgrado en el Departamento de
Historia y Sociología de la Ciencia (1972-1973), bajo la influencia del
historiador Roy MacLeod y del físico-matemático e historiador Brian Easlea.
Luego se desempeña como Research Fellow (1973-1974) en la Unidad de
Investigación de la Política Científica (SPRU) de la misma universidad, donde
conoce a Christopher Freeman. A fines de su reincorporación al IVIC (1973), lo
hacer concretamente en el Departamento de Antropología, creando el Laboratorio
de Laboratorio de Historia y Sociología de la Ciencia; allí escribe su texto
clásico, Rafael Rangel: Ciencia y
política a principios del siglo XX, el cual fue editado por Monte Avila,
agotándose la edición en dos meses; una segunda edición salió en 1978. En 1976,
organiza el Departamento de Estudio de la Ciencia en el mismo IVIC, del cual
fue su Jefe-fundador hasta su jubilación en 1990. En las ciencias sociales,
Roche fue tan productivo como cuando era investigador biomédico. Si bien su
meta en un momento fue presentar su tesis para tener el doctorado en Sussex,
Roy MacLeod lo persuadió que por su trayectoria él tenía los instrumentos
necesarios para moverse en el campo de los estudios sociales de la ciencia,
constituyéndose en una figura ejemplar para los científicos sociales que recién
se incorporaba a un campo que en los setenta era nuevo en Venezuela. En cierta
forma él fijo varios parámetros de esta especialidad, realzando el papel
fundamental de la historia de la ciencia como parte de la reconstrucción de la
identidad nacional, así como la necesidad que una historia y sociología de la
ciencia al ubicar al científico venezolano en su contexto social, económico e
histórico, lo hiciera sin perder la perspectiva de la contemporaneidad
internacional de cada época. Interesado
en enriquecer la formación de los estudiantes de postgrado en el IVIC convence
a las autoridades educativas del Instituto de introducir en el pensum de
estudios un curso en el cual se impartieran nociones de historia, sociología,
filosofía y política de la ciencia y la tecnología (1983). En esta época
también se desempeñaba como el editor-fundador de la revista Interciencia
(1976-1998); desarrolla mas ampliamente su faceta como divulgador de la
ciencia, escribiendo artículos en El
Diario de Caracas, parte de ellos están compilados en su libro Mi Compromiso con la Ciencia (1987);
debido a esta actividad recibe el Premio José Moradell 1982, de divulgación
científica otorgado por el Círculo de Periodismo Científico de Venezuela, y en
1987 el premio Kalinga que otorga la UNESCO a la Divulgación Científica. Al ser nombrado Embajador Permanente ante la
UNESCO se traslada a Paris para residir allí entre 1985-1989; a distancia
dirigió tesis de maestría y de doctorado, empezó la escritura de su
autobiografía Memorias y Olvidos
(1996) y organizó la escritura de la obra colectiva, Perfil de la Ciencia en Venezuela (1996), el cual recibió el Premio
al Mejor Libro Divulgativo del Año 1995, otorgado por Fundalibro. Al dársele la
jubilación en 1990 sigue activo, tanto en su labor de investigación en el IVIC
como en Interciencia, pero por
motivos de salud opta por retirarse definitivamente en 1996. Tuvo una vida
activa en diversas sociedades científicas, Miembro (desde1968) de la Academia
Pontificia de la Ciencia, Miembro Fundador y Secretario Academia de Ciencias
del Tercer Mundo (1983); Presidente (1989-1992) de la Asociación Interciencia.
Participó en el cuerpo editorial de revistas como Physiological Reviews, en el Consejo Editorial de Social Studies of Science (1973-1976), y de Acta Científica Venezolana (1978-1985), de Scientrometrics (1981-1996), Arbor
(1984-1996); fue miembro (desde1981) del Círculo de Periodismo Científico de
Venezuela. Preocupado por los problema del uso de la ciencia, participó
activamente en el Movimiento Pugwash que agrupa a los científicos interesados
en la no proliferación de armas nucleares
y/o de destrucción masiva, siendo parte de su Consejo (1976-1986).
Representó a Venezuela ante diversos organismos internacionales de la ciencia y
de la cultura, como Gobernador (1958-1960) ante Agencia Internacional de
Energía Atómica (IAEA); integrante (1960-1964) del Consejo de Educación
Superior en las Repúblicas Americanas (CHEAR) y su Presidente (1964-1966);
Asesor Científico (1967) del Presidente Raúl Leoni en la reunión de Presidentes
en Punta del Este. Miembro del Consejo Universitario (1974-1980) de la
Universidad de las Naciones Unidas (UNU), Tokyo y Presidente de su Consejo
(1978). Miembro de la Junta de Fideicomisos (1975-1977) de la Fundación
Internacional de la Ciencia de Estocolmo (I.F.S.), asi como del Comité
Consultivo para la Aplicación de la
Ciencia y la Tecnología al Desarrollo (ACAST) (1975-1979) Naciones Unidas.
Consultor de Inter-alia: UNESCO,
Organización Mundial de la Salud, Organización Panamericana de la Salud, Organización
de Estados Americanos, Banco Interamericano de Desarrollo, Fundación Ford.
Reconocido por colegas dentro del país y fuera del país, al designársele Miembro Correspondiente de la Academia
Nacional de Medicina, de la Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y
Naturales (Venezuela), de la Sociedad Argentina de Biología y de la Academia
Brasilera de Ciencias. Correspondiente Extranjero (1984) de Académie Nationale
de Médecine de Francia, de la Academia de Ciencia de la India, (1983), Miembro
del Comité de Honor de la Academia Europea de Ciencias, Artes y Letras, (1985).
Elegido Felow (1979) de la American
Association for the Advancement of Science, por sus aportes a la ciencia
médica, al crecimiento de la investigación científica en Venezuela, y al
desarrollo de la cooperación científica interamericana como director de la revista Interciencia. Fue condecorado con varias ordenes nacionales
(Libertador, Francisco de Miranda, Andrés Bello, de Salud Enrique Tejera), y
extranjeras (Ordre de la Couronne,
1960 de Bélgica, Gran Cruz de Mérito por Servicios Especiales, 1978, de la
República Federal Alemana); se le otorgó el Doctorado Honoris Causa de Case Institute of Technology (Cleveland,
U.S.A.)(1960), Universidad de los Andes (1972) Saint Joseph's University
(1992); recibió distinciones como Fellow Queens'
College (1970), Cambridge, Montgomery Fellow (Verano 1982), Dartmouth College, Humanist Laureate, Academia del
Humanismo, Búfalo, Nueva York, 1989, Miembro Honorario Sociedad de Ciencias
Naturales La Salle, 1992. Interesado en
el arte y especialmente en la música, tocaba violoncello, fue integrante de
agrupaciones artísticas y culturales desempeñándose como Miembro del Jurado de
Ingreso (1954-1957) Salón Anual Museo de Bellas Artes, Presidente Fundador
(1978-1984) de la Asociación Pro-Música de Cámara de Caracas, Miembro
(desde1979) del Consejo Consultivo, de la Sociedad Orquesta Sinfónica de
Venezuela, Presidente (1977-1978) de la Asociación Cultural Humboldt, Caracas
entre otras. Dominaba el castellano, el inglés y el francés con la fluidez de
lengua materna. A lo largo de su vida escribió poesía en francés; una
compilación de sus versos la publicó en dicho idioma, bajo el titulo de Refuge du Divin (1984). Por deseo
expreso sus cenizas fueron regadas en los jardines del IVIC
Yajaira Freites
Departamento de Estudio de la Ciencia,
IVIC
BIBIOGRAFÏA
DIRECTA
ROCHE,
Marcel; FORSHAM, P.H.; FORSHAM, C.C. y THORN, G.W.: "A Study of Adrenal
Cortical Response in Health and Disease. The 48-hour ACTH Test" (Abstract).
Journal of Clinical Endocrinology and Metabolism,
ROCHE, Marcel: "Algunos
nuevos conceptos acerca de la hormona adrenocorticotrópica (ACTH)". Revista
de la Policlínica Caracas, Caracas 18, 1950: 1-28.
ROCHE, Marcel: Trastornos del Sodio y
del Potasio. Madrid, Editorial Paz Montalvo, 1954.
DE VENANZI, Francisco, ROCHE,
Marcel y GERARDI, Andrés.: "Captación de yodo radiactivo (I131) por
sujetos eutiroideos de nuestro medio, y algunas consideraciones sobre aplicación
al diagnóstico de las enfermedades tiroideas". Acta Médica Venezolana,
Caracas, 3, 1955:114-118.
ROCHE, M., DE VENANZI, F.,
SPINETTI-BERTI, Mario, VERA, Jorge., COLL-GARCÍA, Eduardo. y RÍOS-TEPPA, A.:
"Un estudio del bocio endémico. I. Prevalencia en la región andina". Revista
de la Policlínica Caracas, Caracas, 23, 1955: 213-229.
ROCHE, Marcel DE VENANZI, F., VERA, Jorge, COLL, Eduardo.,
SPINETTI-BERTI, M., MÉNDEZ-MARTÍNEZ, José, GERARDI, Andrés y FORERO, José:
"Endemic Goiter in Venezuela, Studied with I131", Journal of
Clinical Endocrinology and Metabolism, Springfield, 17, 1957:
99-110.
ROCHE, M., DE VENANZI,
Francisco y COLL-GARCÍA, Eduardo: "Nota sobre la planificación de un
programa de profilaxis del bocio endémico en Venezuela". Acta Médica Venezolana,
Caracas, 4, 1956: 55-57.
ROCHE, Marcel, PÉREZ-GIMÉNEZ,
María Enriqueta de, LAYRISSE, Miguel y DI PRISCO, Estela.:
"Gastrointestinal Bleeding in Hookworm Infection". American
Journal of Digestive Diseases,
ROCHE,
Marcel: "Elevated Thyroidal I131 Uptake in the Absence of Goiter in
Isolated Venezuelan Indians". Journal of Clinical Endocrinology and Metabolism, Springfield, 19,
1959: 440-1445.
ROCHE, Marcel, PÉREZ-GIMÉNEZ, María
Enriqueta de y LEVY, Abraham: "Un método de trazadores radiactivos para
medir la pérdida y reabsorción de hierro en lesiones hemorrágicas
gastrointestinales". Archivos Venezolanos de Nutrición, Caracas, 8, 1957:
33-38.
ROCHE, M. y PÉREZ-GIMÉNEZ, María
Enriqueta de: "Pérdida intestinal de hierro y su reabsorción en sujetos
con parasitación por anquilostoma". Archivos Venezolanos de Nutrición,
Caracas, 10, 1960: 29-35.
ROCHE, Marcel y LAYRISSE,
Miguel: The Nature and Causes of "Hookworm Anemia". American
Journal of Tropical Medicine and Hygiene, Baltimore, 15, 1966:
1032-1102.
ROCHE,
Marcel y MARTÍNEZ-TORRES, Carlos: "A Method for in vitro Study of Hookworm Activity". Experimental
Parasitology,
ROCHE, Marcel:
"In vitro Experiments on Ancylostoma
caninum". Perspectives
in Biology,
Amsterdam, 1963:532-536.
ROCHE, Marcel: La Sonrisa de Luis
Roche. Caracas, Edición Privada, 1965.
ROCHE, Marcel: "El efecto
mutuo de machos y hembras de Ancylostoma
caninum sobre su distribución en el intestino del perro". Boletín
de la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales, Caracas, 27, 1967: 26-32.
ROCHE, Marcel: Bitácora. Caracas,
Ediciones IVIC, 1963.
Roche, Marcel: "La enseñanza de las
humanidades en el programa de ciencia". Acta Científica Venezolana,
Caracas, 14, 1963: 55-56
ROCHE, Marcel: Rafael Rangel. Ciencia
y Política en la Venezuela de principios de siglo. Caracas, 1era.Edición,
Monte Avila, 1973, 2da. Edición, 1978
Roche, Marcel: "Early
History of Science in Spanish America". Science, New York, 194,
1976: 806-810.
ROCHE, Marcel: Descubriendo
a Prometeo. Caracas, Monte Avila,1975.
ROCHE, Marcel: "Apuntes
para una historia de la ciencia en Venezuela (desde su inicio hasta
1950)". En: Marisol Aguilera, Vidal Rodríguez Lemoine y Lourdes.Yero
(Eds.): La participación de la comunidad científica frente a las
alternativas de desarrollo. Caracas, Asociación Venezolana para el Avance
de la Ciencia (AsoVAC), 1982, pp. 13-42
ROCHE,
Marcel: Refuge du Divin. Bruselas, André de Rache, Editeur, 1984.
ROCHE, Marcel: "La
ciencia, la tecnología y los derechos humanos". En: Colección Apuntes.
Segunda Epoca. Caracas, Editorial Signo Contemporáneo, 1984.
ROCHE, Marcel: "El
secreto encanto de la marginalidad". En Hebe Vessuri, Compl., Las instituciones científicas en la
historia de la ciencia. Caracas, Fondo Editorial Acta Científica
Venezolana, 1987, pp. 209-248
ROCHE, Marcel: Mi
compromiso con la ciencia. Caracas, Monte Avila Editores, 1987.
ROCHE, Marcel (Compl.): Perfil
de la Ciencia en Venezuela. Caracas,
Fundación Polar, 2 Tomos, 1996.
ROCHE, Marcel: Memorias y
olvidos de Marcel Roche. Caracas, Colección Perfiles de la Ciencia.
Fundación Polar, 1996.
BIBIOGRAFÏA INDIRECTA
FIERRO BENITEZ, Rodrigo: “Marcel Roche y
nuestra modernidad”. En Carlos Augusto DiPrisco y Erika Wagner, Compls., Visiones
de la ciencia. Homenaje a Marcel Roche,
Monte Avila Editores Latinoamericana e Instituto Venezolano de
Investigaciones Científicas (IVIC), Caracas, 1992, pp. 43-53
FREITES, Yajaira: Los estudios sociales
de la ciencia y la tecnología en Venezuela: una visión panorámica de sus
tendencias y logros (1976-1996)”, Acta Científica Venezolana,
Caracas, 50,1999,2:122-131.
Laufer, Miguel: “Semblanza de Marcel
Roche”. En Carlos Augusto DiPrisco y Erika Wagner, Compls., Visiones de la
ciencia. Homenaje a Marcel Roche,
Monte Avila Editores Latinoamericana e Instituto Venezolano de
Investigaciones Científicas (IVIC), Caracas, 1992, pp 17-21.
LAYRISSE, Miguel, Causas de la prevalencia de anemia por
deficiencia de hierro en los trópicos”. En Carlos Augusto DiPrisco y Erika
Wagner, Compls., Visiones de la ciencia. Homenaje a Marcel Roche, Monte Avila Editores Latinoamericana e
Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), Caracas, 1992, pp
105-116.
ICONOGRAFÏA
Fotos en el pasillo de la
Dirección del IVIC; en Memorias y Olvido; Visiones de la ciencia;
página web del Departamento de Estudio de la Ciencia del IVIC
Oleo de Luisa Richter en la
entrada de la Biblioteca Marcel Roche en el IVIC.