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Alberta Zucchi

Alberta Zucchi

La primera vez que ví a la Dra. Alberta Zucchi fue en uno de los pasillos de la UCV; cuando yo estudiaba Antropología: venía sonriente, elegantemente vestida y caminando con soltura. En la Escuela de Antropología tenía fama de ser distanciante y muy estricta . Posteriormente, cuando llegué a conocerla mejor, descubrí que Alberta posee una extraordinaria sencillez y calidez humana, un profundo amor por la elegancia y la belleza y, sobre todo, una enorme y contagiosa alegría de vivir. A éstos rasgos personales, se le suman sus cualidades académicas: inteligencia, disciplina, constancia, creatividad, agudeza y audacia. Por eso no extraña que su carrera como investigador del Departamento de Antropología pueda describirse, en primeras impresiones, como de pionera en la apertura de camino y conexiones en la Arqueología de Venezuela. Sin embargo, un análisis más profundo también revela que su labor investigativa se pueden caracterizar como la de una arqueóloga que trascendiendo de los límites de su campo académico (los tiestos, las técnicas y las cronologías), se ha dedicado a la reconstrucción y explicación antropológica de la historia de Venezuela y de las Tierras Bajas de Suramérica. En efecto, Alberta, además de arqueóloga, ha sido y es una antropóloga completa y compleja que ha hecho importantes y esenciales contribuciones a la historia de nuestro país, rebasando nuestras fronteras y empleando esquemas teórico-metodológicos interdisciplinarios y revolucionarios.

Desde los años sesenta hasta principio de los setenta, Alberta trabajó en los Llanos Occidentales Venezolanos (especialmente Barinas). Los resultados de esta investigación fueron: el establecimiento de una nueva serie cerámica (Osoide), el hallazgo de la alfarería policroma más temprana de América, el estudio de construcciones artificiales de tierra (calzadas y montículos) y la presencia de contactos y relaciones entre grupos precolombinos llaneros y de selva tropical. Con este trabajo Alberta estableció las bases para la conformación de una arqueología regional (Rodrigo Navarrete 1995) de los llanos de Venezuela y Colombia, que se caracteriza por una secuencia investigativa coherente que abrió opciones de investigación para estudios nacionales (Ej. Rafael Gassón 1988, 1997) y extranjeros (Ej. Adam Garson 1980, Charles Spencer y Elsa Redmont 1987-92). Posteriormente, durante la década de loS setenta y principios de los ochenta su interés por conocer el origen de los desarrollos culturales llaneros y por clarificar las relaciones entre los grupos llanos y selváticos, llevó a Alberta al Orinoco Medio. Alli logró: definir dos nuevas series cerámicas (Ceñoide y Valloide), reconstruir la secuencia ocupacional de la zona que abarca el período desde los años 1000 AC. hasta los 1400 DC., y establecer tanto la alta diversidad cultural de los grupos del Orinoco como nuevas conexiones e interacciones entre estos grupos y los de la cuenca Amazónica y las Guayanas. Este nuevo esfuerzo lo realizó empleando nuevas líneas de interpretación y diversas variables, así como el modelo de Donald Lathrap (1970) que combina datos lingüísticos y etnológicos con la evidencia arqueológica.

El descubrimiento de la serie Ceñoide y su relación con los procesos expansivos de los grupos Arawakos en Venezuela, condujo a Alberta a realizar estudios en el Alto Orinoco, el Casiquiare, y el Guainía-Negro. Esta nueva investigación produjo diversos resultados: el rechazo de varias de las hipótesis de Lathrap, Rouse y otros arqueólogos, sobre los procesos expansivos de los Arawakos, la definición de una tradición cerámica que denominó de Líneas Paralelas, y la proposición de un nuevo modelo de migración y desarrollo de los grupos Arawakos, desde la cuenca Amazónica hacia otras regiones de Suramérica, las Antillas. Este modelo además de emplear diversas variables explicativas, incorpora datos de historia oral y del sistema de creencias de los grupos Arawakos contemporáneos, así como la información etnohistórica y de los procesos de etnogénesis. A principios de la década de los noventa, Alberta inicia nuevas líneas de investigación. Esta vez su interés se centra tanto en la arqueología colonial, como en la arqueología de grupos negros. En 1991, realiza excavaciones en el sitio La Ergastula de la Sierra de San Luis, Estado Falcón. Allí Alberta intenta conocer y reconstruir el proceso de formación histórica de los poblados negros en el país. Posteriormente, Alberta trabaja en la Barra del Lago de Maracaibo, en el antiguo cementerio y fortaleza de San Carlos. Este último sitio constituía una de las principales fortificaciones españolas de protección y control del comercio y contrabando durante el período colonial en Venezuela. Sin embargo, de estas investigaciones en el Estado Zulia, se inició uno de sus más importantes trabajos históricos: el estudio sistemático de las prácticas y patrones funerarios en los cementerios precoloniales (aborígenes), coloniales (siglo XVII -XIX) cotemporáneos en Venezuela.

Todas estas investigaciones de Alberta cristalizaron en una numerosa producción científica: más de 54 artículos en revistas prestigiosas (10 de ellos en co-autoría), tres libros (1 en co-autoría), y numerosos informes técnicos y artículos divulgativos. Además, en estos momentos, Alberta no sólo está esperando por los resultados de artículos recién enviados a revistas, sino que está escribiendo un libro sobre los patrones funerarios, los testamentos y las relaciones de las prácticas funerarias con aspectos simbólicos y religiosos en diversos grupos humanos en Venezuela. En la actualidad, Alberta continúa reforzando sus viejos proyectos y sigue proponiendo nuevas líneas de investigación e interpretación. y así seguirá rodeada del amor, el respeto y la admiración de su inmensa prole: sus tres amados hijos (Manaure, Sorocaima y Yoraco), sus tres adorados nietos, sus más de trece tesistas de pregrado, sus dos tesistas de maestría y yo, su tesista de doctorado. Yo que todavía sigo aprendiendo de mi querida maestra muchas cosas, pero sobre todo he aprendido que su alegría de vivir indica que las dificultades, esfuerzos y trabajos que experimentó durante su carrera científica valieron la pena.

Visto por Silvia Vidal, Investigadora.

Fecha

22 Julio 2015

Categorias

Emeritos