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Erika Wagner

Erika Wagner

Hablar sobre la totalidad de una vida académica en un tiempo tan corto, en el caso de la Dra. Wagner es una tarea difícil, porque no se trata simplemente de enumerar sus aportes en el campo científico, es referirnos a una vida de trabajo, cuyos objetivos centrales no se limitaron exclusivamente a la producción de conocimiento o a la propia consolidación como profesional en el campo a nivel nacional e internacional, sino a sentar las bases de una investigación antropológica de alto nivel en el país y contribuir sustancialmente a la consolidación de un naciente grupo de trabajo en esta área. La Dra. Wagner no sólo fue la primera persona que egresó con el título de Antropólogo de la Universidad Central de enezuela, sino también la primera en obtener un Ph.D. en este campo. Con ella se inició la profesionalización formal de la investigación arqueológica en Venezuela. Debido, precisamente, a este entrenamiento formal en sus trabajos, pudo articular la arqueología con la etnohistoria e incorporar además, conceptos de la ecología cultural. Sus investigaciones cubrieron diferentes áreas del territorio venezolano y han servido de marco de referencia para trabajos posteriores. También es necesario señalar su constante preocupación por la protección y preservación de nuestro patrimonio cultural, y sólo hay que lamentar que su voz no haya sido debidamente escuchada.

Desde el inicio de su carrera hasta el día de hoy, otra de las preocupaciones fundamentales de la Dra. Wagner fue el establecimiento y constante incremento del acervo bibliográfico en antropología. Su preocupación y competencia en este campo ha sido ampliamente reconocida por los beneficios que ha dejado a colegas y estudiantes.

Cuando estaba terminando estas líneas me percaté que la Dra. Wagner y yo nos conocemos desde hace 35 años, buena parte de ellos los hemos compartido en el Departamento de Antropología. Precisamente por haber compartido toda una vida de trabajo, estoy segura de que la Dra. Wagner está de acuerdo en admitir que si bien el camino fue largo y difícil, valió la pena. Por esta razón y para concluir, deseo dedicarle a la Dra. Wagner y a todos los que con ella reciben este homenaje, un verso del poema The road not taken, de Robert Frost:

"Estaré diciendo esto con un suspiro en algún sitio por tiempos y tiempos de aquí en adelante. dos caminos se separaron en un bosque, y yo tomé
el menos transitado, y eso ha hecho la diferencia"

Visto por Alberta Zucchi, Investigadora.

Fecha

22 Julio 2015

Categorias

Emeritos