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Carlos Sevcik

Carlos Sevcik

El sistema que permite la Permanencia en Labores de Investigación (PLI) no es tan malo después de todo, ya que le permite a uno escribir sobre un amigo que se está jubilando, sin la tristeza que acompañaría a una jubilación de verdad. Este es mi caso al escribir sobre el Dr. Carlos Sevcik, con motivo de su paso al régimen de PLI. De hecho su permanencia en el Centro de Biofísica y Bioquímica significa que podemos seguir disfrutando de su amistad y de sus enciclopédicos conocimientos sobre muchos tópicos. Carlos Sevcik (se pronuncia Secsi)nació en Chacao hace no muchos años. Empezó sus estudios de Primaria en el colegio San Ignacio, donde conoció a otro jubilado de esta misma cohorte, Fabián Michelangeli, y luego salió del San Ignacio, no por haber conocido a Fabián, sino por no jugar fútbol, digo yo, para continuar el Bachillerato en el Santiago de León en Caracas. La mudanza de su familia a Valencia lo obligó a terminar su Bachillerato en el Liceo Pedro Gual de esta ciudad, donde conoció al Dr. Egidio Romano, y luego de cursar estudios de Medicina, siendo esta la carrera más cercana a tener algo de Ciencias Básicas en la Universidad de Carabobo de aquella época.

Fue un excelente estudiante, graduándose de segundo entre 55 y por supuesto, con excelentes notas. Ya antes de graduarse asistía al IVIC como Estudiante Asistente. Al Graduarse entró al IVIC como Estudiante Graduado, y después de dos años como tal, salió becado para trabajar con Toshio Narahashi en Duke University, donde yo había estado hasta poco antes de su llegada, antes de mudarme para Rochester. Así que lo vine a reconocer en New Orleans en febrero de 1971 en una reunión de la Sociedad de Biofísica. Me impresionó inmediatamente por su entusiasmo y preparación, y también, creo, por estar en Duke trabajando con fibras musculares. En el laboratorio de Toshio N arahashi, compartido con el profesor John Moore, Carlos tuvo que haberse encontrado como en el Edén. De hecho, allá podía disponer de lo último en computadoras. En aquella época en los laboratorios de Electrofisiología imperaban las PDP de la Digital y creo que la que Carlos empezó a usar era una Link 4 y después una PDP 15. Un salto verdaderamente grande de la Mathatron que había estado usando en el IVIC. En Duke, Carlos Sevcik obtuvo un excelente entrenamiento en Electrofisiología, Farmacología y Programación. A su regreso al IVIC, en una solicitud hecha a CONICIT, pidió una de las primeras computadoras que se le solicitaban a esta institución. Esto causó tanta extrañeza que le pidieron al Dr. Francisco Ruiz Manresa que lo entrevistara (paco entonces estaba saliéndose de Fisiólogo para meterse a Psiquiatra). Carlos logró tener su PDPll, tal vez porque Paco ejerció las dos profesiones. Así, Carlos empezó su carrera de manera obstinadamente original e independiente. En su primer trabajo como único autor, publicado en el Journal of General Physiology, postuló la presencia de dos tipos de canales de sodio en el axón gigante de calamar. En aquella época esto suscitó bastante controversia, mientras que hoy en día hablar de la hetereogeneidad de los canales iónicos es un lugar común.

Aparte de la excelencia y del profesionalismo con que la ha abordado, lo que llama la atención de la carrera de Carlos es su eclecticidad. En el curso de los años, Carlos se ha dedicado a una serie de diferentes temas para los cuales ha tenido que aprender y desarrollar nuevas técnicas. Así que lo hemos visto convertise de electrofisiólogo, a computólogo, bioquímico, estadístico, farmacólogo, toxinólogo y últimamente fractólogo. Las publicaciones de Carlos Sevcik, todas en excelentes revistas, reflejan esta multidisciplinariedad. En la comunidad internacional de toxinólogos, Carlos es un miembro muy respetado, formando parte del Comité Directivo de la Sección Americana de la Sociedad Internacional de Toxinología y del Comité Editorial de una revista de la especialidad. Carlos Sevcik siempre ha estado dispuesto a colaborar con el Instituto y con sus colegas del Centro de Biofísica y Bioquímica. Como testimonio de su colaboración con el IVIC quedan una serie de informes técnicos y el recuerdo que de él tenemos, convertido en ingeniero, enseñándoles a unos obreros cómo tender el cableado de fibra óptica, cuando estando encargado de la red de computación, nos conectó al mundo del Internet. Como testimonio de su espíritu de colaboración con sus colegas, queda el mejor nivel cognoscitivo sobre computación y estadística, que ahora gracias a él, tenemos algunos miembros del CBB. De muchacho tenía que ser tan gadgetero(1) como lo es ahora, mostrando un marcado interés por la electrónica. Es una de las pocas personas que conozco, que como lector de Mecánica Popular, envió una de las tarjetas que en la revista solían aparecer para inscribirse en un curso de Electrónica por correspondencia del Hollywood Radio and Television Institute, que culminó exitosamente al ensamblar un radio que funcionaba.

Dice que no era muy bueno multiplicando por lo cual aprendió a usar regla de cálculo, que luego sustituiría con un sin fin de calculadoras electrónicas, descartando puntualmente la última comprada cada vez que salía una mejor. También se ha caracterizado por adquirir, de su peculio, cuanto periférico salga para su computadora. Esta capacidad de innovación no se limita a su faceta de gadgetero, sino a muchos otros aspectos de su vida. Por ejemplo, uno de sus más recientes trabajos sobre fractales, ha aparecido en Complexity International, una revista arbitrada que aparece publicada no en papel, sino en la WEB http://life.csu.edu.au/complex/ci/.  Es de esperar que la Comisión Clasificadora del IVIC sea igualmente innovadora. (1) Gadgetero: coleccionador de peroles.

Visto por Carlo Caputo, Investigador.

Fecha

22 Julio 2015

Categorias

Emeritos