N° 130


  
El IVIC trabaja sobre nuevas drogas para combatir la malaria
  
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El IVIC trabaja sobre nuevas drogas para combatir la malaria

Nuevas luces en contra del cáncer de piel

Exámenes de sangre
 
 

En África muere un niño cada 12 segundos víctima de la malaria. En Venezuela el parásito quizás no mata, pero enferma de gravedad al punto de considerarse una epidemia. La situación no mejora y ante la posible presencia de un asesino implacable, la comunidad científica trabaja acuciosamente para encontrar la manera de combatir al "pequeño gigante".

Por: Lisbeth Calzadilla

"La primera señal es una inquietud interior que empezamos a experimentar de repente y sin ningún motivo claro. Algo nos pasa, algo malo. Si creemos en los espíritus, sabemos que es: ha entrado en nosotros un espíritu maligno y nos ha embrujado. Nos ha paralizado y clavado" revelaba el periodista polaco Ryszard Kapuscinski tras caer presa de la malaria en África.

No era un espíritu. El origen de tan extrañas sensaciones pertenecía al mundo real y, aunque de dimensiones microscópicas, era capaz de desvanecer hasta al más fuerte de los hombres. Era el parásito Plasmodium causante de la malaria, conocido por los predios venezolanos como paludismo.

Esta enfermedad, considerada para la fecha como una epidemia, tiene sus días contados, pues la ciencia cada vez está más cerca del medicamento idóneo para combatirla. El Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas y el FONACIT se encuentran desde 1991 financiando un proyecto orientado hacia la obtención de nuevos medicamentos que resulten eficaces en el tratamiento de la malaria.

  

Son cuatro los tipos de parásitos que azotan al mundo, Plasmodium falciparum, Plasmodium vivax, Plasmodium malariae y Plasmodium ovale, siendo el más agresivo y letal el P. falciparum, pues es el principal responsable de las defunciones. Sin embargo, en Venezuela "más del 85% de los casos de malaria se deben a P. vivax, que si bien no es tan agresivo como el P. falciparum, es el segundo en el mundo y el más importante en la región de América" afirmó la Dra. Hilda Pérez, jefa del Laboratorio de Inmunoparasitología y del Centro de Microbiología Celular del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC).

Tan grave ha resultado la infección por Plasmodium que se ha convertido en un problema de salud pública en nuestro país. Para el año pasado eran unos 32.000 los casos registrados y para la semana diez del año en curso la cifra ascendió a 8163 casos, presentando un incremento con respecto al 2003, en donde la cifra era de 5425 casos, según datos del Ministerio de Salud y Desarrollo Social (MSDS).

Buenas nuevas bajo el microscopio

Dado que la comunidad científica se ha encontrado con un adversario de grandes potencialidades, se ha propuesto investigar la manera de atacarlo por todos los flancos. Cosa nada fácil, pues el parásito pareciera ser más inteligente que los humanos, ya que "en sus años de evolución y adaptación con el hombre ha desarrollado mil y una estrategias para evadir la respuesta inmunitaria" asegura la Dra. Pérez.

Por otra parte, luego de atacar al parásito con la cloroquina -droga utilizada desde hace 50 años para el tratamiento de la malaria- pareciera que queda siempre alguno en el organismo que guarda la información de la droga suministrada y posteriormente la reconoce, por lo que ha creado resistencia a ella.

Uno de los laboratorios que ha emprendido la guerra contra el paludismo o malaria es el Laboratorio de Química de los Metales de Transición del IVIC, que desde 1991 con la tesis doctoral de la Dra. Maribel Navarro y dirigida por el Dr. Roberto Sánchez Delgado, ha adelantado una investigación que apunta a la obtención de nuevas drogas para tratar la malaria. Este trabajo, consiste en "utilizar compuestos con conocida actividad anti-malarica y combinarlos con metales de transición como oro, rutenio, cobre, zinc y evaluar su actividad biológica" informó la Dra. Navarro.

Este proyecto sirvió para iniciar una colaboración, a los efectos de conocer la actividad biológica de los nuevos compuestos, entre el Laboratorio de Química de los Metales de Transición del Centro de Química y el Laboratorio de Inmunoparasitología del Centro de Microbiología Celular del IVIC, el cual desde1989 trabaja en malaria.

Los resultados de esta investigación han sido favorables, pues se demostró que varios de los nuevos compuestos eran más activos que la cloroquina y más eficaces contra cepas de referencia de P. falciparum resistente a dicha droga. Esto probablemente suceda porque el mecanismo que permite a los parásitos resistentes evadir la acción de la cloroquina, no surte efecto contra la estructura electrónica de la droga modificada por la introducción de los metales de transición. Adicionalmente, se piensa que los nuevos compuestos podrían estar atacando otro blanco importante: el ADN del parásito.

Muchas de las pruebas realizadas hasta el momento han sido in vitro y las conclusiones obtenidas arrojan nuevas luces con respecto a la obtención de la droga. Ahora bien, cuando llega el momento de realizar las pruebas in vivo la situación es más compleja. La fase experimental con ratones ha podido ser superada obteniendo resultados similares a los esperados con las pruebas in vitro: los ratones han respondido favorablemente al medicamento y sin aparentes daños colaterales, incluso luego del estudio de toxicidad aguda. Toda esta fase biológica del proyecto se ha realizado en el Laboratorio de Inmunoparasitología que dirige la Dra. Hilda Pérez, pues es el que posee la infraestructura necesaria para ello.

  
 

No obstante, "se ha llegado a un punto en donde no se puede avanzar más en la investigación, pues no lo hemos podido probar con los monos porque en Venezuela están protegidos y en consecuencia tampoco con los humanos" afirmó la Dra. Navarro.

Pero a pesar de no poder completar la fase experimental de la investigación, el trabajo realizado con los metales de transición se ha vendido bastante bien fuera de nuestras fronteras, de hecho ya son siete los artículos científicos publicados y varias las menciones al proyecto en revistas de prestigio. El reconocimiento se debe en gran parte a "que son ligandos que ya se conocían, logramos incrementar su actividad con los metales de transición y además son metales que de alguna manera ya se han usado en los humanos para tratar la artritis y el cáncer".

Luego de las pruebas químicas y biológicas con las nuevas drogas, sería bueno orientar el estudio hacia la parte farmacéutica, de modo que se realicen las pruebas farmacocinéticas de dichos compuestos y en un futuro poder patentarlas.

Tal pareciera que la investigación va por el rumbo adecuado, lo que no significa dejar en manos del investigador la solución a un problema, que si bien necesita de respuestas científicas, también adolece de políticas de Estado acertadas, a fin de que sea posible plantearse, en un futuro no muy lejano, la erradicación de la malaria en nuestro país.